2021-10-31

Gipuzkoa camina contra el cáncer de mama y reclama «más investigación»

 Una marea rosa recorre las calles de la capital guipuzcoana unida por a lucha contra el cáncer de mama en la VII Marcha solidaria KatxalinMarea rosa por las calles de Donostia/Arizmendi

Patricia Rodríguez
PATRICIA RODRÍGUEZ

La oiartzuarra Itziar quiso dejar su huella contra el cáncer caminando con paso firme «frente a lo que vendrá. No hay otra». A su madre, Rosa, le operaron este verano de un tumor maligno en el pecho y este domingo recorrieron juntas las calles del centro de Donostia, acompañadas de una gigantesca marea rosa que inundó los jardines de Alderdi Eder en apoyo a todas las mujeres afectadas por esta enfermedad. La VII Marcha solidaria organizada por la asociación Katxalin recorrió cuatro kilómetros con salida y llegada junto al Ayuntamiento. Parte de los beneficios obtenidos irán destinados a la investigación del cáncer de mama.

Durante el trayecto, cientos de guipuzcoanos vestidos con camisetas rosas, entre ellos también representantes institucionales, quisieron mostrar su apoyo a quienes están pasando por un episodio tan «duro» como el que está viviendo Rosa, que agradecía con una sonrisa todo el apoyo mostrado. «Yo antes no solía venir a estas cosas, hasta que te toca de cerca y te das cuenta. Este tipo de iniciativas son muy importantes», subrayaba esta mujer, mientras compartía una anécdota familiar. «El día que me operaron nació mi primera nieta y me hizo muy feliz. Siempre hay algo por lo que luchar».

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Entre el bullicio y la emoción de poder volver a salir a caminar por esta causa -el año pasado se suspendió por la pandemia y la marcha se realizó de manera virtual-, se escuchan los emotivos testimonios de Nekane y Mari Carmen, quienes fueron pacientes oncológicas hace 8 años y no dudaron en completar el recorrido. Los tiempos no importan, solo llegar a la meta. «Esto es muy emocionante, este día es muy grande porque será de gran ayuda para que la ciencia estudie esta enfermedad», comentaba Nekane, errenteriarra de 43 años, que insistía en la «importancia de chequearse» para prevenir y «llegar a tiempo». «Al principio no fue fácil. Las familias se hacen las fuertes y una misma también… pero sí se puede. De esto se sale», comentaban ambas entre abrazos.

El grupo que formaban Gema, Nagore, Miren, Ane y Natalia, tampoco soltó a Yoli del brazo. Esta donostiarra de 44 años era incapaz de contener las lágrimas. «Le diagnosticaron cáncer de pecho hace dos años. Fue un palo para todos. Muy duro. Pero ya está superado», decía su amiga Natalia con los sentimientos a flor de piel. Después de tantas noches amargas, hoy se siente «a tope de energía. Hay que disfrutar de la vida, vivir día a día», añadía esta mujer, recién incorporada al trabajo tras la enfermedad.

Entre los participantes, Lina e Irene se estrenaban en una carrera de estas características. «Es algo que nos afecta a todas», señalaba una de estas amigas. «Al final siempre hay alguien cercano al que le toca así que estamos dispuestas a ayudar con todo lo que se pueda, nuestro apoyo es incondicional. Debería haber más iniciativas como esta durante todo el año». La pareja formada por Amaia y David también caminó ayer «por la causa. No tenemos a nadie cercano que haya sufrido un cáncer pero nadie está libre de nada. Además llevábamos tiempo queriéndolo hacer», decían estos errenteriarras.

«Rabia, impotencia...»

Pepi y Mónica, madre e hija, son habituales de las carreras solidarias que se organizan en el territorio pero «nos faltaba esta y no dudamos en poner nuestro granito de arena». Un apoyo que sintió muy de cerca Nora, acompañada de sus familiares. A esta donostiarra de 36 años y madre de un hijo de 8, le diagnosticaron cáncer de mama hace cinco años. Lo primero que sintió fue «impotencia, rabia y un enorme disgusto. Me noté un bulto en el pecho y fui al médico pero me dijeron que al ser tan joven no sería nada. Pero el bulto no se iba y resultó un cáncer de mama». Ahora se encuentra «muy bien y feliz de estar aquí. Estoy muy contenta de que se haya animado tanta gente». Su hermano Alain no dudó en vestir la camiseta rosa. «Hay que apoyar la lucha contra el cáncer que desgraciadamente sufren muchas personas y resaltar la importancia de destinar más recursos a la investigación, porque hacen falta», reclamaba. A la donostiarra Eukene, «se lo cogieron a tiempo. Fue hace diez años cuando fue diagnosticada de cáncer de colon y ahora se encuentra de maravilla», explicaban sus familiares a su lado.

En el acto multitudinario, no faltaron la música y las palmas. Una gran fiesta con un mensaje final: que no están solas.

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